Cruz del Sur
Heráclito
Propuesta Educativa
La
pedagogía Waldorf posee el potencial de convertirse en el impulso
pedagógico del futuro, en el cual la individualidad libre y creativa
sea el objetivo principal de la educación.
Las escuelas
Waldorf pueden apoyar a cada niño en su desarrollo individual, porque
están basadas en un profundo conocimiento de la naturaleza
humana--formada por espíritu, alma y cuerpo--y de los factores que
propician el despliegue y realización de las potencialidades del ser.
La
aspiración de la pedagogía Waldorf es educar a la totalidad del ser
humano: su cabeza, su corazón y sus manos. Los programas de estudios
combinan armoniosamente actividades intelectuales, artísticas y
prácticas. Música, movimiento, canto y pintura no sólo son materias,
sino que también se las incorpora como un medio de aprendizaje en
materias curriculares como matemática, lengua o ciencias sociales.
Éstas también se adaptan dinámicamente a las necesidades y
características del niño en sus diferentes etapas evolutivas. Así se
incentiva el desarrollo de todas las fuerzas y facultades del niño en
su crecimiento: interés por el mundo, creatividad, una moral sana,
sensibilidad por el arte, pensamiento propio, habilidades manuales,
fuerza de voluntad, inteligencia emocional y virtudes sociales.
Uno
de los propósitos fundamentales de la Pedagogía Waldorf es impartir una
educación cuyo contenido pueda ir creciendo en el alma del niño a la
par de su desarrollo. De esta manera la enseñanza se transforma en un
impulso vivo que trasciende el aula de clase acompañando al niño
durante todos los años de su vida.
Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de las jóvenes generaciones"
Rudolf Steiner
Historia
La
pedagogía Waldorf tiene sus raíces en la investigación del científico y
pensador austríaco Rudolf Steiner (1861-1925), uno de los pilares del
movimiento ciudadano por la renovación social. En 1919, en una Europa
que se debatía al borde del caos después de la I Guerra Mundial,
Steiner visitó la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria en Stuttgart,
Alemania, y habló a los obreros sobre la necesidad de una
transformación social a través de la educación. Emil Molt, el director
de la fábrica, decidido a apoyar esas ideas y dar respuesta al
entusiasmo suscitado por ellas entre los trabajadores, pidió ayuda a
Steiner para la creación y dirección de una escuela, fundada en tales
principios. Así nació la Escuela Libre Waldorf.
La educación
que recibieron estos niños fue tan innovadora y evolucionada que pronto
comenzaron a surgir escuelas Waldorf en Alemania y luego el movimiento
de escuelas Waldorf se extendió por el resto de Europa y el mundo. Hoy
en día hay cerca de 1000 escuelas, en más de 50 países, además de
escuelas públicas que aplican métodos Waldorf para enriquecer sus
enseñanzas. Tanto es así que la UNESCO apoya y promueve esta pedagogía
destacando la educación que en el niño logra sin descuidar los aspectos
relacionados con su salud física y emocional.
educarlo con amor,
dejarlo ir con libertad.”
Rudolf Steiner
Jardín de Infantes
Los
niños pequeños se entregan totalmente a su entorno físico; absorben el
mundo sobre todo a través de sus sentidos y responden con el modo más
activo de aprendizaje y conocimiento: la imitación. La imitación es la
capacidad de identificarse con el entorno a través de la voluntad
activa. Todo le habla al niño a través del tono de voz, el contacto
físico, los gestos corporales, la luz, la oscuridad, el color, la
armonía, y la desarmonía. Estas influencias son absorbidas por el
organismo, todavía muy maleable, y lo afectan para toda la vida.
Adultos que actúan con cariño, aulas diseñadas con amor, cuentos de
hadas, danzas en ronda, teatrillos, etc. proporcionan a los niños el
cobijo y el estado de seguridad que necesitan para desplegar su ser.
El
entorno ha de ofrecer al niño amplias oportunidades para la imitación
plena de sentido y para el juego creativo. Esto apoya al niño en la
actividad central de estos primeros años: el desarrollo de su organismo
físico. Desviar las energías del niño de esta tarea fundamental para
atender exigencias intelectuales prematuras le roba al niño la salud y
vitalidad para su vida posterior. En últimas, debilita las mismas
capacidades de juicio e inteligencia práctica que se quiere fomentar.
En
el jardín de infantes el niño despliega, a través del juego la fuerza
de la imaginación, condición para toda actividad creativa en la vida.
Los juguetes en los jardines Waldorf están hechos de materiales
naturales que estimulan los sentidos, son “reales” y están concebidos
de tal manera que no tienen una forma completa, dando cabida a la
fantasía y la propia imaginación del niño. Cuanto más simple sea un
juguete, más diverso será su uso: un vellón de lana puede ser una
oveja, un conejo, o nieve.
Los niños jugando imitan el mundo de
los adultos: construyen casas a partir de telas de colores y bastidores
de madera; se disfrazan y se vuelven madres y padres, reyes y reinas.
Con canciones, cuentos, poemas y rondas aprenden a disfrutar de un
lenguaje rico y diferenciado, y acompañan los ritmos del día, la
semana, y los cambios de estaciones del año.
En un entorno
hogareño, los niños imitan a las maestras en sus actividades y cultivan
quehaceres útiles: cocinan, hacen pan y preparan ensaladas de frutas
para una merienda sana, cultivan la huerta, hacen manualidades, pintan,
dibujan y modelan, lavan y ponen las cosas en su lugar. Así
experimentan el sentido del trabajo humano y lo recrean. Involucrarse
totalmente en este tipo de actividades es la mejor preparación del niño
para la vida. Desarrolla las capacidades de concentración, el interés,
y el amor por aprender.
“El
QUÉ, en la educación, aparece por las necesidades sociales, que deben
ser captadas con verdadero interés en cuanto a lo que la persona debe
saber y poder para ser un individuo capaz en su tiempo. Pero el CÓMO,
cómo transmitirles algo a los niños, eso se encuentra sólo a partir de
un profundo, detallado y amoroso conocimiento del ser humano”
Primaria
Cuando
los niños están listos para dejar el jardín y entrar en primer grado,
están deseosos de explorar el mundo entero por segunda vez. Antes, se
habían identificado con él y lo habían imitado; ahora a un nivel más
conciente, están listos para conocerlo otra vez por medio de la
imaginación-- ese poder o capacidad extraordinaria de la cognición
humana--que nos permite "ver" una imagen, "oír" una historia y
"adivinar" los significados dentro de las apariencias.
Por eso
durante los años de la escuela primaria, la tarea del educador es
traducir todo lo que el niño necesita saber acerca del mundo al
lenguaje del arte y la imaginación, un lenguaje que es tan exacto y
corresponde tanto a la realidad como el análisis racional para el
adulto. Las riquezas de épocas antiguas menos intelectuales, con sus
leyendas, mitos y relatos folklóricos, que dicen la verdad a través de
parábolas e imágenes, se vuelven fuente inagotable de tesoros para el
maestro. La naturaleza, el mundo de los números, las matemáticas, las
formas geométricas y el trabajo práctico del mundo, cuando se miran a
través del lente de la imaginación se vuelven el mejor alimento para el
alma del niño. Todo aquello que apela a la imaginación y al sentir
verdadero activa y moviliza los sentimientos, facilitando el
aprendizaje y la memoria. Los años de primaria son el tiempo para
educar la "inteligencia del sentir".
Es sólo después de los cambios
fisiológicos de la pubertad, con los cuales se completa la segunda gran
fase de desarrollo del niño, que el aprendizaje imaginativo sufre una
metamorfosis para emerger como capacidad racional y de abstracción
intelectual.
En el Aula
El
día escolar comienza con una clase extendida, que puede llegar a las
dos horas, en la que se trabaja sobre una materia. Esta clase
extendida, llamada “clase principal”, le permite al maestro desarrollar
una amplia variedad de actividades en torno al tema que se esté
tratando. Se incluyen ejercicios rítmicos con movimientos corporales
que activan la circulación, armonizan el grupo y estimulan la
concentración. Además, se trabaja por épocas, es decir, que la clase
principal está dedicada a una sola materia durante toda una época que
abarca varias semanas. Esto ayuda a los niños a concentrarse en una
asignatura y permite un real proceso de comprensión y profundización
gracias a la maduración natural que se efectúa luego por el reposo de
lo aprendido. Los conocimientos tienen así oportunidad de ser
procesados y decantar, para ser reflotados luego, al cabo de un tiempo,
en la siguiente época de la misma materia.
El programa de
estudios se puede equiparar a una espiral ascendente: a medida que los
niños maduran, se conectan con cada materia a un nivel diferente de
experiencia. Es como si cada vez alcanzaran una nueva ventana en la
espiral desde la que se mira al mundo a través de la lente de cada
asignatura.
Después de la clase principal, se trabaja con las
materias especiales: idiomas (inglés, alemán), pintura, música y
movimiento, gimnasia, trabajos manuales, huerta, etc. Los maestros de
las clases especiales trabajan en estrecha colaboración con el maestro
de grado tratando de articular sus materias en torno a los temas que se
tratan en la clase principal.
Los maestros de grado acompañan a
sus niños desde el primero al último año de la escuela primaria. Esto
permite que el maestro llegue a conocer profundamente a sus alumnos y
pueda crecer y desarrollarse con ellos. El tener que prepararse para
nuevos temas cada año favorece la renovación y evita el estancamiento.
Al niño le ofrece un sentimiento de unidad y un referente que le brinda
seguridad.
Las artes y las actividades prácticas
Las
artes y las actividades prácticas desempeñan un rol esencial en el
proceso educativo en todos los grados. No son consideradas como
actividades secundarias, sino como elementos fundamentales para el
crecimiento y el desarrollo.
Para asegurar que la educación no
produzca individuos unilaterales, atrofiados en su salud emocional y su
capacidad volitiva, estos aspectos menos concientes de la naturaleza
humana deben ser constantemente ejercitados, alimentados y guiados. Es
aquí donde las artes y las actividades prácticas hacen su mayor
contribución, educando el corazón, las manos y también, de modo muy
real, el cerebro.
El arte no está relegado a las materias
específicas (dibujo, pintura, música, etc.), sino que forma parte de la
enseñanza de todas las materias. El docente debe encarar y transmitir
todo lo que enseña de una manera artística e imaginativa.
Todos
los niños participan de las actividades sin importar sus aptitudes
personales. El objetivo de estudiar las diferentes materias no es
convertirse en profesionales de las mismas, sino despertar y educar las
capacidades que el ser humano necesita para desarrollarse armónica y
plenamente.
Los niños que han trabajado a lo largo de su
educación con el color y la forma; con el tono, la música, el
movimiento, la actuación dramática, el lenguaje, con la arcilla, la
madera, la acuarela, la lana, con la tierra y las plantas, no sólo han
trabajado creativamente, activando, clarificando y fortaleciendo sus
emociones, sino que han puesto en práctica su pensamiento y su
sentimiento en el ejercicio activo de la voluntad.
“Nuestro más elevada meta ha de ser educar seres humanos libres,
capaces de impartir desde sí mismos, propósito y dirección a sus vidas"
Rudolf Steiner
Espiritualidad y Religión
La
educación Waldorf está implícitamente permeada de espiritualidad;
cultiva la devoción natural del niño y el respeto y admiración por la
naturaleza y los seres humanos. El curriculum incluye un amplio
espectro de tradiciones religiosas sin favorecer una por sobre otra. Se
respeta el credo religioso de cada familia.
Celebración de Festividades
Los
niños vivencian de manera intuitiva los procesos de la naturaleza en el
cambio de las estaciones del año. Las festividades anuales son para
ellos momentos culminantes de su religiosidad natural. A cada estación
y a cada edad se asocian cuentos, historias, artesanías y canciones, de
las que abundan en todas las culturas, y que profundizan la unión del
niño con la naturaleza y con todo su entorno, despertando en él una
leve noción del enigma del ser humano.
Cada escuela decide
individualmente que celebraciones concuerdan mejor con las necesidades
de sus alumnos en particular, adaptándose a las tradiciones históricas
y culturales de las comunidades que las rodean.